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A diferencia de lo que se piensa, una casa de madera tiene muchas ventajas sobre las construcción tradicional de piedra, ladrillo u otros materiales.
Respira, absorbe y expulsa la humedad y regula el ambiente interior.
Contribuye a evitar dolencias de reumatismo y de vías respiratorias al estabilizar la humedad, filtrar y purificar el aire.
Es permeable a las radiaciones electromagnéticas, contribuyendo a una buena salud.
Absorbe una parte importante de la energía de las ondas que recibe, con la consiguiente reducción de contaminación acústica. La madera hace a la casa más silenciosa, lo que reduce el estrés de sus habitantes.
Elude el frío, el brillo y la dureza acústica de otros materiales.
Sus posibilidades de adaptación y su flexibilidad no conocen límites, apertura de todo tipo de huecos, grandes luces, adaptación al entorno, enorme variedad de texturas, formas y colores.
La madera es compatible con todos los materiales de construcción a los que aporta sus especiales cualidades.
Añade a sus propios valores aislantes la posibilidad de incrementar estos con mucha más facilidad que en los sistemas tradicionales y con menor pérdida de superficie útil (alto nivel de acondicionamiento térmico y acústico), además el consumo energético es menor que en los sistemas tradicionales. |